InicioCómo la educación superior está utilizando la IA para reforzar la enseñanza, no para sustituirla

  • Resumen del seminario web

Cómo la educación superior está utilizando la IA para reforzar la enseñanza, no para sustituirla

«La IA nos necesita. No es al revés. Nosotros, como seres humanos, influimos en cómo va a funcionar la IA para nosotros en nuestras instituciones, y cuanto más abiertos estemos a la innovación, más abiertos estaremos también a mantener conversaciones».

En un panorama a menudo dominado por el temor al desplazamiento, un reciente seminario web organizado por Panopto e Inside Higher Ed ofreció una perspectiva refrescante y diferente sobre la inteligencia artificial en la educación superior. Los ponentes Kuljit Dharni, director de producto de Panopto, y Michael A. Brown, doctor y director de Recursos Educativos e Innovación de la Junta de Colegios Comunitarios y Técnicos del Estado de Washington, presentaron un caso convincente a favor de la IA como socio estratégico que fortalece los sistemas educativos al tiempo que preserva las irreemplazables conexiones humanas. 

Un cambio de mentalidad necesario

La conversación se centró en replantear la implementación de la IA. «Para mí, eso significa un cambio de mentalidad», explicó Brown. «Pensar en la IA no como un sustituto, sino como una oportunidad para mejorar la capacidad, para pensar en cómo podemos fortalecer nuestra conexión humana».

En lugar de preguntarse si la IA sustituirá al profesorado, la atención se centra en cómo se puede integrar en los sistemas existentes para que sean más equitativos y centrados en las personas. Dharni reforzó esta filosofía, describiendo la IA como un amplificador de la buena enseñanza en lugar de un sustituto. En el trabajo de Panopto, esto se traduce en convertir las clases magistrales en objetos de aprendizaje con marca de tiempo y capacidad de búsqueda que proporcionan a los estudiantes que faltan a clase, a los que no son hablantes nativos o a los que necesitan más tiempo el acceso necesario para tener éxito.

El enfoque experimental de Washington

En los 34 centros de enseñanza superior y técnicos de Washington, Brown está observando una curiosidad generalizada en lugar de resistencia. Los miembros del profesorado están experimentando activamente porque ven un potencial real. El enfoque se centra en entornos de prueba en los que el profesorado puede experimentar sin presión, lo que da lugar a cambios pedagógicos innovadores. En lugar de prohibir la IA, el profesorado la está incorporando como un compañero de reflexión, pidiendo a los estudiantes que la utilicen para iterar su trabajo y explicar su proceso, al tiempo que se fomenta la confianza y se les prepara para las exigencias del mundo laboral.

El flujo de trabajo humano es lo primero

Uno de los temas más destacados fue el diseño de la implementación de la IA en torno a las necesidades humanas, en lugar de las capacidades tecnológicas. «La herramienta debe facilitar y mostrar una mejora en los resultados del aprendizaje», subrayó Dharni. «Esa es la tarea número uno».

Su marco de siete pasos avanza a través del aumento del profesorado, la equidad y la accesibilidad, la privacidad y la gobernanza de los datos, la interoperabilidad, la transparencia y la viabilidad de los proveedores. El principio subyacente: la tecnología debe eliminar las fricciones, no crear nuevos silos. Las herramientas que requieren que el profesorado navegue por múltiples sistemas acaban fallando a sus usuarios, independientemente de su sofisticación tecnológica.

Reconsiderando la integridad académica

Surgió una idea interesante sobre la integridad académica: hacer que la IA sea más cómoda para los estudiantes podría reducir las trampas. «Creo firmemente en la idea de que todo el mundo se esfuerza por mejorar y, en el fondo, quiere hacer lo correcto», explicó Dharni.

Los estudiantes suelen recurrir al uso no autorizado de la IA por desesperación, abrumados por la sobrecarga de información. Cuando las instituciones proporcionan herramientas de IA autorizadas que ayudan a los estudiantes a resumir materiales, traducir contenidos o generar cuestionarios de práctica, el uso de los recursos adecuados aumenta significativamente. Esto reconoce que los estudiantes acceden a la educación superior fundamentalmente para aprender y que elegirán vías legítimas cuando sean accesibles y eficaces.

Reducir las desigualdades en materia de patrimonio

Ambos ponentes vieron un enorme potencial en la IA para abordar las desigualdades existentes. Las instituciones suelen disponer de gran cantidad de datos, pero carecen de conocimientos, ya que cuentan con una gran cantidad de información, pero no con las herramientas necesarias para extraer patrones significativos que permitan realizar intervenciones específicas. Sin embargo, para que la implementación tenga éxito, es necesario incorporar opiniones de expertos en materia de equidad que orienten la participación intencionada. Las funciones de accesibilidad no pueden ser una idea de último momento; las normas de cumplimiento y las capacidades multilingües deben ser medios fundamentales de participación desde el principio.

La misión antes que las herramientas

La adopción exitosa de la IA comienza con la misión institucional, no con la capacidad tecnológica. Las herramientas deben evaluarse en función de si contribuyen o distraen de los objetivos fundamentales, como el acceso, la equidad, el éxito de los estudiantes y el desarrollo de la fuerza laboral. Este enfoque que da prioridad a la misión requiere conversaciones inclusivas que reúnan las opiniones de todas las instituciones: asesores, bibliotecarios, personal de ayuda financiera y cualquier persona que interactúe a diario con los estudiantes.

¿Qué hace que este momento sea diferente?

A diferencia de las anteriores oleadas tecnológicas educativas, que se extendieron gradualmente, la IA afecta simultáneamente a todos los puntos de contacto institucionales, lo que obliga a pensar de forma sistemática en todas las organizaciones. Hay tres factores que distinguen este momento: una adaptabilidad en tiempo real sin precedentes que permite ajustar las herramientas a cada alumno; una presencia universal en todos los sectores que permite el aprendizaje intersectorial; y un potencial realista para ofrecer un aprendizaje personalizado y de alta calidad a gran escala sin comprometer las experiencias en el campus.

El camino a seguir

Las instituciones más exitosas reconocen que la tecnología madura más rápido que las políticas, lo que requiere actuar antes que perfeccionar, mediante pequeños proyectos piloto y grupos de trabajo interfuncionales. «El cambio tiene sus raíces en el pasado, y la transformación tiene sus raíces en el futuro», señaló Brown. Las instituciones que prosperarán son aquellas que comprendan la diferencia, elijan la transformación con intencionalidad y mantengan la misión y la conexión humana en el centro.